Masajes para ampliar el placer sexual


Todos coincidimos en el placer que es la realización de un masaje, si tenemos pareja, el sentir unas caricias en la espalda y la cabeza nos ayuda a liberar una gran cantidad de tensión producto del estrés.
Si a esto le añadimos que dichos masajes son unos preliminares del sexo, es todavía más placentero.

La delicia de sentir que tu pareja te está tocando en todas las partes del cuerpo, mientras tú te limitas a quedarte quieto, es una práctica que todas las parejas deberían realizar de vez en cuando.

Realiza estos masajes tanto en momentos donde añadas coito, como cuando no lo hagas, sólo realizar estos masajes, así le añadirás un pequeño aliciente a la relación, al no llegar hasta el final, harás que el deseo sexual y la excitación permanezcan.

Lo primero que tenéis que hacer es comprar un aceite de masajes, para poder hacer que vuestras manos resbalen por el cuerpo de vuestro amante.

Masajes eróticos: Masajes para ella

Porque no todas las mujeres y los hombres somos iguales, debemos realizar los masajes adecuándonos a cada sexo, además de que las zonas erógenas, aunque iguales, en su intensidad, variará mucho, no es la misma excitación que conseguirá una mujer en el pecho, que un hombre.

Lo mejor es que comiences por partes del cuerpo que no se consideran erógenas, cubre tus manos de aceite y comienza por hacerla un masaje suave para lograr que se relaje y sólo piense en tus caricias.

Una vez esté relajada, dirígete con un recorrido desde la mano hasta los pechos y describe círculos con las manos hasta llegar al pezón. Describe este movimiento uniéndolo a masajes en los hombros y el cuello.

Cuando esté muy excitada comienza a bajar hacia los genitales y masajea el clítoris, ve añadiendo cada vez más presión a medida que la excitación sea mayor. Luego puedes introducir los dedos y tocar en la pared frontal de la vagina, donde está localizado el punto G.

Masajes eróticos: Masajes para él

Como sucedía con la mujer, tienes que ir realizando masajes poco a poco, primero sin tocar zonas donde se pueda excitar, para pasar después a las zonas clave.

Cuando este de cara, masajea todo el tórax junto con los brazos (nunca aprietes en la zona donde se encuentran los órganos, sino en esa zona hazlo realizando ligeras caricias). Dirígete hacia abajo como si fueras a su pene, pero cambia de repente y masajéale las piernas, rodeando el pene sin tocarlo.

Una vez el chico se encuentre muy excitado ya puedes comenzar tocarle en el pene y los testículos, realizándole una masturbación hasta que eyacule.