La botica de la abuela: Resfriados

Para Qué Sirve

La sensación de decaimiento, cansancio y malestar general que conlleva la aparición del catarro o resfriado es consecuencia de la bajada de nuestras defensas frente al ataque de los virus. Una vez más, los alimentos vienen un nuestra ayuda y nos aportan los nutrientes imprescindibles para superar esos molestos síntomas.

Cebolla y ajo

Su efecto antibiótico es conocido desde muy antiguo, pero en este caso deben ser consumidos en crudo para obtener los máximos beneficios de sus nutrientes.

El ajo crudo no es bien tolerado por muchas personas, pero también puede ingerirse en forma de cápsulas; tiene efectos antiinflamatorios, mucolíticos y expectorantes.

Y qué decir de la cebolla… No sólo es broncodilatadora, sino que además tiene quercitina, un flavonoide que estabiliza las membranas de las células liberadoras de la histamina.

Sus vapores, inhalados, abren las vías respiratorias; por esa razón, nuestras abuelas recomendaban dormir con media cebolla cortada en la mesilla de noche para evitar la congestión nasal.

También puede tomarse en forma de medicamentos. Puerro y rábano: el puerro contiene un aceite esencial similar al de la cebolla, por lo que tomado en crudo puede presentar los mismos efectos beneficiosos.
En cuanto al rábano (¡añádelo sin dudarlo a tus ensaladas!), en su composición se encuentra una sustancia llamada PDC, con una potente acción viricida y bactericida. La concentración de esta sustancia es mayor en la variedad de rábano negro o rábano oriental.

Levadura de cerveza y germen de trigo

Son elementos probióticos que, más que como alimentos, se toman como suplementos de la alimentación. Pueden ingerirse a cucharadas, por la mañana, o bien mezclados con zumos o ensaladas. La levadura de cerveza aporta un beneficioso efecto antibacteriano, mientras que el germen de trigo aumenta la respuesta del sistema inmunológico, ya que tiene gran cantidad de vitamina

E.Miel

El remedio casero por antonomasia: un vaso de leche con miel. Pero, ¡cuidado! Estudios recientes han demostrado que los lácteos producen una mayor mucosidad, por lo que resultarían contraproducentes; además, hay muchas personas con intolerancia a la lactosa.

Por esta razón, es mucho mejor consumir la miel mezclada con agua caliente y limón; también puede usarse esta mezcla para hacer gárgaras, ya que suaviza considerablemente la garganta.

La miel, además, es antioxidante y tiene efectos expectorantes. Algunas personas presentan reacciones alérgicas a la miel, por lo que puede sustituirse por vahos de eucaliptos o zumo de limòn.

Caldo de pollo

Otro clásico de las abuelas y las madres. ¿A quién no le han traído una tacita de caldo a la cama cuando estaba malo…? Una vez más, la sabiduría popular nos demuestra su eficacia.
Un estudio de la Universidad de Nebraska establece que el caldo de pollo tiene un intenso efecto antiinflamatorio que contribuye a reducir la tos y la congestión nasal.